martes, 20 de enero de 2009

En apoyo a la Semana Santa conquense. Por el respeto de la tradición cofrade.

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De sabido es que en nuestra geografía se conmemora la Pasión y Muerte de Nuestro Señor de muy diversas maneras, con un legado heredado de tiempo atrás, en muchas ocasiones de siglos, un legado que se convierte en rito y que es orgullo de los habitantes de cada localidad siendo quizás este el valor más preciado y seña de identidad propia que puede tener una manifestación de este tipo, lo que viene llamándose religiosidad popular. Una tradición que tiene su sentido y que no está puesta al azar, que varía la forma de expresar los sentimientos según nos encontremos en el mapa pero que al fin y al cabo todas estas conmemoraciones vienen a mostrar los mismo, las horas de tormento y dolor que Nuestro Salvador pasó para redimir nuestros pecados.
En la bella localidad de Cuenca se celebra una Semana Santa tan igual y tan distinta a las demás, con procesiones durante toda la semana en un estilo completamente distinto al andaluz, con sus particularidades, sus tradiciones,… pero sin duda tiene un acto central que por lo menos llama mucho la atención. En la mañana del Viernes Santo tiene lugar la llamada Procesion Camino del Calvario en la cual varias hermandades representan el transcurrir de Jesús por la calle de la amargura siendo una de estas corporaciones la de Nuestro Padre Jesús Nazareno de muchísima devoción entre los conquenses. A partir del Siglo XIX es habitual encontrar delante de esta querida Imagen un grupo reducido de personas llamados Turbas que simulan la burla y el escarnio que sufrió el Señor con tambores y clarines (tan frecuentes estos instrumentos en otras ciudades). Pero es partir de la segunda mitad del pasado siglo XX cuando empieza a masificarse la procesión mediante la turba sin saber muchas de las personas que la integran el significado de la celebración y es cuando llegan los primeros problemas ya que demasiados insensatos aprovechan esa noche como excusa para la excesiva ingesta de alcohol y luego acudir a la procesión hasta el punto de llamar al cortejo "la procesión de los borrachos" con la consecuente degeneración de la tradición que vivirá en años consecutivos sus peores momentos por avalanchas, caídas, peleas, lanzamiento de objetos a la Imagen, … además de desviar la auténtica conmemoración que se ha realizado desde mucho tiempo atrás.
Mucho se ha perdido de la antigua y verdadera tradición de las turbas para convertirlas en el acontecimiento que es hoy, ninguna justificación tienen los saltos, gritos, empujones, silbidos ni los insultos que se producen en la actualidad perjudicando a la Hermandad que de nada puede organizar como quisiera su discurrir por las hermosas calles conquenses. Para poder encarrilar la legítima tradición y poder mantenerla en el tiempo hay que buscar en las raíces y orígenes de la costumbre, solo así se podrá recuperar lo que tanto costó a otras personas mantener y bien es sabido que esta es la buena voluntad de los cofrades de Cuenca que tanto aman a su Semana Mayor.

1 comentario:

María dijo...

Como nazarena conquense (no cofrade, aquí no existe ese término) y como miembro del Grupo Tolentino, autor del segundo vídeo, quiero agradecerles tanto el enlace que han puesto en su blog como el texto que acompaña a los vídeos.
El primero de ellos refleja un momento especial de la procesión Camino del Calvario, es el canto del Miserere del Maestro Pradas a nuestro Jesús de las Seis, Hermandad a la que pertenezco, y en dicho vídeo podéis observar cómo los miles de turbos que van delante del Paso callan cuando giran la imagen y estallan al terminar el miserere.
Les agradeco de nuevo el interés por algo tan nuestro y aprovecho para dejarles la dirección de nuestra web www.caminodelcalvario.com así como un enlace donde podrán escuchar el Miserere http://www.goear.com/listen.php?v=d51e70d
Un abrazo nazareno.